Columnas de opinión
23 abril, 2026
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Sumar y no restar

Por: Clara Luz Roldán directora colegiada del Partido de la U

Colombia se cansó de la pelea permanente. Se cansó de la política que divide, que estigmatiza y que convierte cada diferencia en una trinchera. Mientras algunos siguen instalados en la lógica del enfrentamiento, el país sigue restando oportunidades. Y eso, sencillamente, ya no es sostenible.

Hoy la pregunta no es quién grita más fuerte o quién impone su narrativa, sino quién es capaz de construir. Porque gobernar no es excluir ni vetar: es convocar. Es reconocer que Colombia es diversa, compleja, y que ninguna visión única puede pretender representar a todos.

Por eso preocupa profundamente el rumbo que están tomando algunos sectores frente al debate democrático. No puede ser que, en nombre de fortalecer la democracia, se pretendan reducir las voces. Resulta contradictorio —y preocupante— que Iván Cepeda insista en escenarios donde se limitan los interlocutores, dejando por fuera a figuras como Sergio Fajardo y Claudia López. La democracia no se fortalece cerrando puertas, se fortalece abriéndolas.

Los vetos no son una señal de liderazgo, son señal de debilidad. Son el reflejo de una política que le teme a la pluralidad, que prefiere la confrontación controlada antes que el debate amplio, incómodo y necesario que exige el país. Porque cuando se decide a quién escuchar y a quién no, lo que se está haciendo es reducir la conversación nacional a una versión incompleta del país, y se busca condenar a Colombia a la polarización y violencia que eso conlleva.

En medio de ese panorama, sostuvimos un encuentro con la candidata presidencial Paloma Valencia y la bancada del Partido de la U. Fue un espacio donde, más allá de las diferencias, quedó claro algo fundamental: Colombia necesita acuerdos, no exclusiones. Necesita liderazgos capaces de sentarse con todos, no de escoger con quién debatir.

Y hay que decirlo sin rodeos: si el debate se restringe, la democracia se empobrece. Por eso es acertada la propuesta de acudir a mecanismos de control político cuando se intenta limitar la participación. Porque aquí no está en juego una candidatura, está en juego la calidad de la democracia en Colombia: el respeto por las instituciones, por la ley, por la legalidad.

Desde las regiones —que tantas veces han sido utilizadas como discurso y tan pocas como prioridad— el mensaje es contundente: no queremos más decisiones tomadas entre pocos. No queremos más agendas cerradas. Queremos un país donde todas las voces tengan espacio, donde las diferencias no se silencien sino que se tramiten con argumentos.

Y sí, hay que hablar de confianza. Porque la confianza en las instituciones está fracturada, y no se recupera con discursos excluyentes ni con debates a la medida. Se recupera con apertura, con transparencia y con la capacidad real de escuchar al que piensa distinto.

Sumar también implica algo que a muchos les incomoda: aceptar la pluralidad. Entender que Colombia no es de un solo sector, ni de una sola ideología, ni de un solo relato. Colombia es de todos, y para ganar unas elecciones no hace falta exterminar al otro que piensa distinto.

El país no aguanta más vetos, más líneas rojas ni más intentos de reducir la conversación nacional. Colombia necesita un debate amplio, serio y sin miedo. Cuando la democracia empieza a escoger a quién escuchar, deja de sumar país y empieza a restarlo.

Sumar no es solo un eslogan. Es una postura. Y hoy, más que nunca, es una urgencia.

Algo más: Pido a la Unidad Nacional de Protección y a la Policía Nacional, que se le brinde toda la protección necesaria a la Dra Angie Rodríguez, tras las escandalosas denuncias que ha revelado en medios de comunicación. Su vida y la de su familia está en riesgo, y es deber del Estado proteger a quienes están en peligro por denunciar la corrupción. El gobierno del presidente Gustavo Petro debe esclarecer todo lo que la Dra Rodríguez está revelando. Ya ella lo dijo, no tiene intención de suicidarse. Es menester protegerla.