Una región que vuelve a mirar hacia adelante

Por: María Irma Noreña Arboleda
Senadora de la República
El Eje Cafetero, el Valle del Cauca y el Chocó siguen avanzando después de semanas difíciles. Sé que para muchas familias todavía hay preocupaciones, negocios que trabajan por recuperar su ritmo, instituciones que continúan adecuándose y comunidades que esperan que algunas soluciones se concreten.
Esa realidad merece toda nuestra atención. Pero también creo que este es el momento de empezar a hablar del futuro que podemos construir juntos. Porque la esperanza no significa desconocer las dificultades. La esperanza se construye cuando somos capaces de transformar las necesidades en decisiones, los compromisos en resultados y las capacidades de nuestros territorios en nuevas oportunidades.
Desde el Senado he insistido en que esta etapa debe tener una respuesta nacional que acompañe los esfuerzos que ya vienen realizando las regiones. Eso significa recursos, instrumentos de financiación, apoyo a los emprendimientos y pequeños negocios, fortalecimiento del turismo, respaldo a los sectores que generan empleo y mejores capacidades para nuestra red pública hospitalaria.
Cada una de esas decisiones tiene un rostro. Productividad es una familia recuperando sus ingresos. Capital semilla es una mujer poniendo nuevamente en marcha su emprendimiento. Turismo es empleo para quien trabaja en un hotel, un restaurante, un café, servicios de transporte o un pequeño comercio. Fortalecer nuestros hospitales significa tranquilidad para las familias cuando necesitan atención.
Pero creo que podemos ir todavía más lejos. Risaralda, Quindío, Caldas, el Valle del Cauca y el Chocó tienen enormes capacidades que, vistas de manera conjunta, pueden convertirse en una gran plataforma de desarrollo para Colombia. Tenemos campo, turismo, comercio, biodiversidad, universidades, empresarios, emprendedores y una ubicación estratégica que nos conecta con el Pacífico y con nuevas oportunidades para nuestros productos.
Por eso esta etapa también debe servirnos para pensar como región. Podemos agregar más valor a lo que producimos, fortalecer nuestros emprendimientos, incorporar tecnología, preparar a nuestros jóvenes y a nuestras mujeres para las nuevas oportunidades económicas, atraer inversión y construir mejores conexiones entre nuestros territorios.
Ese es el debate que quiero llevar al escenario nacional. Mi responsabilidad como senadora es ayudar a que esta visión regional esté presente en el Presupuesto General de la Nación, en los ministerios, en las entidades del Gobierno Nacional y en los espacios de cooperación internacional; sumar aliados y hacer seguimiento para que cada compromiso pueda convertirse en una oportunidad concreta para nuestra gente.
Tenemos retos por delante y también tenemos enormes razones para creer en nuestra región. El Eje Cafetero, el Valle del Cauca y el Chocó pueden salir de esta etapa más conectados, más productivos y con una visión compartida de futuro.
Con los pies puestos en la realidad, pero con la mirada siempre hacia adelante. Porque esta región no solamente tiene la fortaleza para recuperarse. Tiene todo para convertirse en uno de los grandes motores de oportunidades y progreso de Colombia.