Por José David Name Cardozo
Senador de la República
Codirector del Partido de la U

Fruto del patente pánico institucional en el que fue sumido el Gobierno por el paro nacional del 21 de noviembre, hemos visto por primera vez a los miembros de este gabinete ministerial, trabajar por un objetivo común: Ganar, a como de lugar, el favor de la población.  De la serie de anuncios clientelistas y las acciones de corte asistencialista que inundaron las redes sociales y medios publicitarios, voy a dedicar este espacio a uno en particular: La sustitución de 50.000 neveras en estratos 1 y 2.

Este programa de Eficiencia Energética anunciado en el mes de octubre del año pasado por la Ministra de Minas y Energía en el primer taller “Construyendo País” que se realizó en la región Caribe, fue en ese entonces presentado con bombos como una “gran estrategia” para la protección del medio ambiente y también para generar un ahorro en las facturas de energía de las familias a beneficiar.  Sin embargo, a los pocos meses perdió el impulso cuando se incumplió con el inicio de la primera fase que debía llegar el primer semestre de 2019.

Como ha pasado con otros programas fugaces del Gobierno, que así como llegan se desaparecen, con los meses esta iniciativa pasó al olvido de todos, incluyendo el de la misma Ministra. Curiosamente por estos días, en el marco de la estrategia del Gobierno para quitarle fuerza al paro nacional, el proyecto reapareció en el ciclo de noticias, alcanzándose a publicitar como una restitución masiva de neveras dañadas por Electricaribe (Sobrevoltajes en la carga eléctrica).

La medida que a todas luces resulta asistencialista, peca gravemente al ignora los riesgos técnicos (sin mencionar los sociales) de entregar electrodomésticos a hogares inmersos en la subnormalidad eléctrica. En los últimos 20 años, a partir del apagón de los noventa, en Colombia se han adelantado importantes iniciativas y esfuerzos para garantizar la prestación del servicio eléctrico en el país, sin embargo, actualmente existen importantes regiones de la geografía nacional que aún no cuentan con un adecuado servicio, o peor aún, no lo reciben en su totalidad. Solo en la Costa Caribe la subnormalidad técnica de la prestación del servicio eléctrico es un problema que afecta a más de 380.000 habitantes.

Como autor de la Ley 1715 de 2014, ley que, entre otros, crea el Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía –  FENOGE, conozco de primera mano el llamado “espíritu del legislador”, porque en este caso particular, tuve el honor de ser el legislador. El FENOGE fue creado para financiar parcial o totalmente, entre otros, programas y proyectos de Fuentes No Convencionales de Energía (FNCE) y Gestión Eficiente de la Energía (GEE) dirigidos al sector residencial de estratos 1, 2 y 3, tanto para la implementación de soluciones de autogeneración a pequeña escala, como para la mejora de eficiencia energética mediante la promoción de buenas prácticas, equipos de uso final de energía, adecuación de instalaciones internas y remodelaciones arquitectónicas.

Resulta reprochable que el Gobierno, como si se tratara de un concurso de popularidad, rehúya a proponer inversiones a largo plazo, por más prioritarias que sean, ante la tentación de repartir estos recursos de manera inmediata, desvirtuando el propósito para el que son recaudados. Aquí lo que se necesita es un macroproyecto que, a través de una adecuada estructuración jurídica y financiera permita disponer, durante los próximos tres años de vigencia del presente Gobierno Nacional, de los recursos de los fondos PRONE, FAER, FAZNI y FENOGE que se recibirán anualmente hasta el 2022; para así llevar a cabo en el corto plazo los proyectos de infraestructura necesarios tanto para eliminar o disminuir significativamente la subnormalidad eléctrica, como para incrementar decididamente la cobertura, eficiencia y calidad del servicio de las zonas urbanas y rurales de toda la geografía nacional.

La prioridad de la Ministra antes que regalar neveras debe ser brindar a los sectores y zonas subnormales urbanas y rurales, o barrios subnormales de la comunidad menos favorecida, la oportunidad de contar con instalaciones eléctricas seguras y eficientes para garantizar el óptimo funcionamiento de los artefactos eléctricos y la tranquilidad al momento de usar los mismos con plena garantía del servicio prestado.  Se equivocan los Ministros si creen que con medidas populistas van a conquistar la aceptación de los colombianos, aquí se necesitan propuestas y medidas de fondo que radiquen de raíz problemáticas como la subnormalidad eléctrica que existe en nuestro país.

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