Sábado, 20 Agosto 2016 21:34

¿Por qué duele lo del Proyecto del Batallón Paraíso si no hay nada que esconder ni temer?

Por José David Name Cardozo

Senador de la República Partido de La U.

La democracia tiene vigencia cuando con respeto y en ejercicio de la libertad de expresión, los distintos estamentos de una sociedad pueden expresar las conveniencias e inconveniencias de los asuntos públicos que intervienen a la hora de definir el futuro de una comunidad.

Quienes actuamos en los diferentes escenarios de la política local, departamental, regional y/o nacional, opinamos motivados por la naturaleza misma de la actividad que ejercemos que implica debatir y ejercer control social respecto del bienestar colectivo.

Con la crítica, que es definida por el diccionario como el “Conjunto de opiniones o juicios que se hacen sobre cualquier asunto”, siempre he tratado de ser cuidadoso para ceñirme a los hechos y no denigrar a mansalva de gobiernos ni de personajes ni de empresas públicas ni privadas. 

En muchas de las evaluaciones que se hacen de lo público y lo privado, es menester recurrir al término negociado, un participio del verbo negociar que en una organización señala cada una de las dependencias donde se despachan determinadas clases de asuntos. Pero también se puede definir como un negocio ilícito que toma carácter público.

Lo ilícito proviene del latín illicĭtus, que “es aquello que no está permitido legal o moralmente. Se trata, por lo tanto, de un delito (un quebrantamiento de la ley) o de una falta ética”, de lo cual nos debemos cuidar los servidores públicos sin depender del color político, religión o raza.

He traído a colación estas referencias semánticas, porque el pasado jueves en un acto realizado en el municipio de Soledad, Área Metropolitana de Barranquilla, el señor Vicepresidente de la República, doctor Germán Vargas Lleras, más en actitud de campaña electoral que de cualquier otro tema, despotricó contra quienes hemos emitido una voz crítica, constructiva, respecto del denominado proyecto del Batallón Paraíso.

"Donde no están metidos, todo les parece mal", tituló un portal de internet lo que había dicho el alto funcionario. A su vez, un impreso barranquillero encabezó su información así: “En el negocio en el que no están metidos, todo les parece mal”: Vargas Lleras”. 

Sepa el señor Vicepresidente que como ciudadanos, como barranquilleros que cuidamos el futuro personal, familiar y colectivo, sí estamos metidos en el negocio, pero en el negocio de velar por la buena salud urbana y la convivencia en condiciones de progreso con sujeción a las normas y a la ética. Entonces, si nuestro negocio es ese ¡claro que nos huele mal! lo que no vaya en la línea de servir a la gente, por el simple prurito de creer que todo lo actual en Barranquilla es omnipresente, omnipotente y sabio. 

En esa misma posición hemos coincidido la Sociedad Colombiana de Arquitectos, capitulo Atlántico; Protransparencia Barranquilla y un importante grupo de analistas distritales y residentes del barrio Paraíso que siempre, como yo, hemos respaldado y defendido la creación de zonas verdes y la construcción de nuevas vías, como en principio se dijo que sería el proyecto del Batallón Paraíso, al que después le colgaron un conjunto de seis mil apartamentos en torres que podrían  albergar hasta 30 mil personas y que podría ser el peor tugurio en el norte de la ciudad, si no hay controles ni se definen bien las especificaciones urbanísticas. 

A eso es a lo que nos oponemos. No a la Constructora Bolívar, sino a un negocio que termine afectando la calidad de vida de los barranquilleros. Eso es lo que nos huele mal. Y creemos que el empresariado privado entiende la sensata preocupación de muchos sectores.

Ante esa preocupación el señor Alcalde de Barranquilla manifestó que aceptaba el debate y públicamente aplaudí su posición, que contrasta con la de un defensor de oficio importado desde la sabana bogotana para insultar a quienes estamos obrando por la fuerza del bien común. 

Decidí responder de frente aunque el Vicepresidente Vargas Lleras habló de los críticos por los costados, pero como he sido uno de los contradictores reflexivos me doy por aludido y me reitero en todo lo que he dicho.

Tengo preocupaciones como las tienen otros sectores respecto de los trámites iniciales, los cambios de volumen en hectáreas del parque y del plan inmobiliario, que a la luz de los registros oficiales fueron modificados para agrandar el número de edificaciones. Otros puntos se refieren a las convocatorias para escoger al constructor, hay contradicciones. 

Es tanta la confusión alrededor del megaproyecto, que un sitio en internet de la Constructora Bolívar comercializa un plan anterior como si fuera el mismo de toda la zona, sobre el que no se sabe por qué se autorizó sin la aprobación del Concejo de Barranquilla en lo que se relaciona con el cambio del uso del suelo.

Frente al actual proyecto inmobiliario de 17 hectáreas no se tiene certeza de quién autorizó modificar el cambio de uso de suelo si aún no hay un plan parcial, el cual para existir debe ser evaluado por el Consejo Consultivo de Planeación Distrital. Pero fuentes autorizadas me cuentan que ese consejo no se convoca desde hace más de 7 años, es decir, desde el primer gobierno del ingeniero Alejandro Char, quien lo citó para cambiar el uso del suelo en el antiguo lote del Mintransporte cerca del Puente Pumarejo. 

La propuesta, una vez aprobada, debe presentarse al Concejo de la ciudad e incluirse en el POT, pero ello no ocurrió. El nuevo POT fue expedido por decreto durante la administración de la doctora Elsa Noguera y está demandado por dos abogados barranquilleros ante el contencioso administrativo. Podríamos estar hablando de un proyecto endeble e incierto jurídicamente, porque tendría mucho trámite por ajustar y explicar. 

En el POT se establece que los constructores tienen la obligación de entregarle a la ciudad un área de terreno de acuerdo con las viviendas a construir, en términos de infraestructura física como vías, andenes y parques, entre otros. En el caso del proyecto Paraíso, Constructora Bolívar no le está regalando nada a la ciudad, como lo han querido mostrar. Solo cumple con las cargas y beneficios que exige el POT, pero debe hacerlo en el marco de los consensos y el análisis requerido en una iniciativa como esta de gran envergadura.

En aras de que la comunidad tenga la mayor y mejor ilustración, he citado a un debate de control político en la Comisión Segunda del Senado de la República. Quien nada debe nada teme y si todo se ha hecho bien, nada tiene porqué oler mal. Para bien de lo que tenemos que respirar a futuro.

Desde la óptica particular, los negocios tienen un fin primordial que es el de lograr el equilibrio financiero para generar ganancias. El Estado no promueve negocios porque su patrimonio es intangible, la gente. Todo lo cual se funde en el proyecto del Batallón Paraíso con unos privados que quieren el negocio inmobiliario para ganarse más de un billón de pesos y un Estado que desde la Alcaldía promueve la ampliación del espacio público en condiciones de gobernabilidad y bienestar general.

Entiendo el proyecto de gobierno del Alcalde y me complace su inclinación al debate constructivo. Pero me resisto a creer que la desfasada intervención del Vicepresidente Vargas Lleras es el producto de quien quiere utilizar su investidura en pro de su campaña presidencial de 2018, cuando debería estar trabajando y apoyando que se haga realidad la paz del Presidente Juan Manuel Santos. En eso queremos verlo los colombianos. No viniendo a Barranquilla a tratar de ofender a los ciudadanos que buscan el desarrollo de la ciudad sin esguinces éticos ni morales.

Por favor visite www.josedavidname.com o escríbame a Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla.

Todos los derechos reservados por El Partido de la U. Diseño y Desarrollo por System Makers