WILLIAM VéLEZ MESA
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William Vélez Mesa

IMPORTANCIA DEL PARLAMENTO ANDINO
Marzo 06 de 2010


La integración económica y política de los Estados en grandes comunidades supranacionales es el imperativo ineludible e inmediato de nuestros pueblos en el mundo de hoy. La tendencia a conformar bloques económico-políticos es irreversible so pena de sucumbir en el concierto de las naciones. Integrarnos es la única opción que tenemos las naciones para fortalecer nuestra soberanía real. Ese fue el camino que empezó a recorrer la Comunidad Económica Europea en los años cincuenta y sesenta y cuya fuerza la condujo en 1992 a la unificación política mediante la Unión Europea. La grandeza y robustez de la Europa actual es el fruto de esa imparable integración regional.

La integración de los pueblos hermanos andinos, ha sido el gran sueño de todos desde nuestra independencia. Sueño que se concretó jurídicamente en el Pacto Andino, formado por cinco naciones en 1969, pero que se vio frustrado desde 1973 por razones fundamentalmente políticas y también de estructura jurídica. Buscando darle vida a esa estructura comunitaria surgió en 1996 la Comunidad Andina de Naciones uno de cuyos órganos es el Parlamento Andino, órgano deliberante, representativo y de elección directa por todos los ciudadanos de cada uno de los países que hoy integran esta unión.

Es cierto que hasta ahora el Parlamento Andino no ha sido un órgano de gran trascendencia en las decisiones de la Comunidad subregional y tampoco ha logrado garantizar la integración supranacional. Pero ese papel modesto de la representación comunitaria se explica por varios factores: la falta de verdadera representatividad de ese órgano, pues bien sabemos que sólo puede llevar la vocería de los ciudadanos quién es directamente elegido por el pueblo. En ello el Parlamento Andino acusaba un grave déficit democrático, falencia que será corregida por primera vez en Colombia el próximo 14 de marzo, cuando votemos directamente por tales representantes. De otro lado, hasta este momento, la delegación colombiana (y de otros países) al Parlamento Andino estaba conformada por congresistas en ejercicio, lo cual imponía al representante andino una doble condición que desdibujaba su verdadera función como órgano supranacional y frenaba un desempeño más protagónico en las decisiones de la Comunidad. No se puede servir eficazmente a dos instancias de representación paralelas.

Por ello la Comunidad Económica Europea, hoy Unión Europea, dio el gran paso de elegir directamente al Parlamento Europeo, con lo cual no sólo fortaleció la democracia ciudadana comunitaria sino que creó un gran escenario central de debate en el cual se discuten y ambientan los grandes problemas de ese continente. Los temas neurálgicos en materia social (verbigracia, la inmigración), en materia ecológica (por ejemplo, las emisiones de gas a la atmósfera), en materia de derechos humanos (caso del respeto a tradiciones musulmanas) y en materia económica (por ejemplo, la ayuda a Grecia en su crisis fiscal), todo ello pasa por grandes debates y búsqueda de consensos en el Parlamento Europeo, antes de entrar a adoptar decisiones por el Consejo Europeo de Jefes de Gobierno.

Entre nosotros el Parlamento Andino apenas recientemente ha comenzado a ganar su estirpe de institución democrática representativa y con ello ganará visibilidad y protagonismo como institución garante de la integración supranacional. Quienes resulten elegidos tendrán que dar cuenta y responder ante sus electores y demostrar que valió la pena elegirlos. También el Parlamento Andino democráticamente elegido se convertirá en una instancia mediadora idónea para acercar a los gobiernos subregionales y crear una atmósfera propicia al buen entendimiento entre ellos. El órgano representativo andino podría convertirse rápidamente en un foro público de diálogo amigable entre Jefes de Estado andinos, escenario tal vez más eficaz que otras instituciones regionales como la Asamblea de la OEA o el Grupo de Río o Mercosur.

En la valoración de las formas de gobierno Montesquieu aconsejaba no mirar las instituciones en sí mismas, sino ante todo las personas que las encarnaban. De nada vale contar con instituciones primorosamente diseñadas si quienes las integran y hacen funcionar no son proactiva, entusiasta y comprometida con una causa por la cual siente pasión. No es lo mismo una institución representativa desconectada de los ciudadanos y sin lazos reales con el pueblo representado, que un parlamento nutrido con voceros elegidos por los ciudadanos y controlados en su gestión por los electores. Democratizar una institución es el mejor camino para robustecerla y mejorar el talante de las personas que la encarnan. Por eso tenemos la esperanza cierta de que el nuevo Parlamento Andino, compuesto por personas comprometidas con esta causa, se convertirá prontamente en el gran escenario central donde se debatan los grandes retos de nuestra integración social, económica, ecológica y en el futuro también política y se generen grandes acuerdos para el bien de todos.

Hay varios temas vitales para nuestros pueblos, que debe abordarse prioritariamente en lo inmediato en el Parlamento Andino: la inmigración entre los Estados Andinos y la situación de los inmigrantes, cómo garantizar un comercio fluido e ininterrumpido entre los países andinos a fin de que ese intercambio no sea afectado por situaciones políticas coyunturales, cómo deben unificarse los regímenes legales de salud y seguridad social a fin de beneficiar a quienes temporalmente trabajan en otra nación andina, cómo integrarnos en el sistema educativo (al estilo del Programa Erasmus de la Unión Europea), cuáles son las decisiones de urgencia que deban adoptarse para proteger los páramos andinos y la Amazonía, cómo propiciar la inversión mutua entre países comunitarios, qué mecanismos de ayuda solidaria deben operar para responder a situaciones de desastres naturales en el territorio andino.

Ante el triste debilitamiento de la CAN, fortalecer su órgano representativo es una esperanza viable y digna de ser intentada.


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